Los últimos días antes de los juegos fueron como entrar en el delirio del amor,
dormíamos juntos, no había lugar para las pesadillas, nos besábamos sin
necesidad de demostrar nada, podía sentirte ligada a mí, pasamos un día
completo juntos, solo nosotros dos, platicando, riendo, jugando, yo te pintaba
como siempre, no solo en el lienzo sino que en mi corazón también estabas
grabada, vimos juntos el atardecer, abrazados y yo, disfrutando inmensamente
de tu compañía, quería congelar ese maravilloso momento y vivir por siempre en
él, no había tiempo para pensar en los malos momentos, ya que cada minuto
lo atesoraba como el ultimo de mi existencia, y que mejor que fuera a tu lado,
siempre a tu lado, lo que te dije era completamente cierto: – Yo sólo quiero
pasarme cada posible minuto del resto de mi vida contigo. Y para mi sorpresa
tu, me dijiste que si, estarías dispuesta. Era entonces cuando me reclame a mí
mismo, el no haber tenido el valor de confesarte mi amor antes, tal vez me habrías
correspondido y yo hubiera disfrutado de ti, unos años más.
En la entrevista con Caesar no pude más que decir lo que en realidad era el gran
anhelo de mi vida, que tu y yo ya nos habíamos casado y que estabas esperando
un hijo mío, aunque yo sabía que era algo imposible, lo hice en parte como un
intento desesperado de que tuvieras mas patrocinadores y de ese modo más
posibilidades de sobrevivir pero por otro lado lo dije porque me habría encantado
que fuera cierto. Pero esta vez no te molestaste como el año pasado que te
confesé mi amor esta vez me diste la razón.
De nuevo en la arena todo fue confuso, el miedo a verte morir, las cosas extrañas
y peligrosamente mortales que sucedían, pero en medio de todo estabas tú, y mis
ganas de mantenerte con vida, aun a costa de mi propia vida.
¡¡¡Por favor no te sacrifiques por mí, eres todo lo que tengo en la vida!!! De pronto
soy presa de ese presentimiento, todo lo sucedido durante los juegos es más que
suficiente para saber cuáles eran tus intenciones, el ¿por qué de tu decisión? Creo
que nunca lo sabré con seguridad.
Cuando por accidente mi corazón se detuvo en aquella línea, pensé que eso sería
todo, que por fin seria el final de nuestra historia, jadeaba por el dolor, pero tuve
el privilegio de ver tus hermosos ojos, y al perderme en ellos sentí una apacible
calma, durante unos minutos mi consciencia se encontraba suspendida pero mi
subconsciente se aferro a ti, solo a tu imagen.
Después de esos minutos al ser devuelto a la vida gracias a Finnick, encontré
lo más anhelado… tus brazos, tu calor, tu voz, tu mirada encontrándose con la
mía, no pude más que hacer referencia al campo de fuerza que me había herido,
no se me ocurrió otra cosa debido a mis nervios, cuando pude percatarme de tus
lagrimas, ¡¡llorabas por mi!! Me repetías que estaba muerto, que mi corazón se
había parado, tapando tu boca al no poder controlar esos sonidos ahogados que
haces cuando sollozas. Me invadieron la confusión y la preocupación, no quería
que por mi causa sufrieras, tu no, por suerte desviaste tu mirada hacia mi relicario,
que llevaba grabado tu sinsajo.
Cada suceso por extrañamente terrible que parezca me sirve para comprobar
que tal vez… algo sentías por mí, indiscutiblemente era tu amigo, ya que estoy
convencido que era lo único a lo que podía aspirar, me sentía misteriosamente
feliz, ¿feliz, como podría ser, en esa situación? Pero si, lo era, ya que había
conseguido tu amistad, y aunque volvías a actuar ante las cámaras, un amor que
se que no sentías, hubo una ocasión en la que te abrí mi corazón al decirte: Si
tú mueres, y yo vivo, no me queda ninguna vida de regreso en el Distrito Doce.
Tú eres toda mi vida. ― Nunca volvería a ser feliz. Lo dije por que de verdad lo
sentía, sabía que si yo moría, tal vez te dolería, pero seguirías a delante, y podrías
llegar a ser feliz con Gale, tu verdadero amor, seguro te casarías con él y tendrías
a sus hijos, aquellos que con toda mi alma deseaba, fueran nuestros y los cuales
estoy convencido que nunca nacerán.
Seguía diciéndote que tu familia te esperaba, y que a su vez a mí nadie me
necesitaba, para mi sorpresa me callaste con un beso, tan dulce como la miel,
y a la vez tan apasionado que solo podía sentir una calidez inundar todo mi ser,
un escalofrió recorrió mi cuerpo, poco a poco me rendí ante ti, ¿Qué otra cosa
si no? no podía perderme de ninguna manera de tan exquisita felicidad y una a
una se hicieron presentes las emociones, sobre todo el deseo de no separarme
jamás de ti, a pesar de todo no me era suficiente, sentía que necesitaba cada vez
más, y más, experimente toda la pasión de un amor desesperado, ahogado en
lagrimas durante mi soledad, que ya hacía muchos años me consumía. Durante
ese maravilloso pedazo de cielo que me regalaste, pude alcanzar la gloria.
Tal vez no te diste cuenta pero me devolviste la vida, por irónico que pueda sonar
a la luz de los terribles peligros que nos rodeaban.
Luego lo peor sucedió, mucho peor que todos los horrores que pasamos, te perdí
entre la obscuridad de la arena, en mi desesperación gritaba tu nombre, para ver
si por fin regresabas a mí, pero fue inútil, en la confusión escuchaba el sonido de
los cañones confirmando la muerte de varios tributos, la cúpula explota en una
cegadora luz azul, todo es tan desesperadamente confuso, Los árboles estallan en
llamas, incluso el cielo se llena con fogonazos de brillantes colores, aquel era un
espectáculo de terror, pero no era nada en comparación con lo que sentía en ese
momento, un increíble dolor me desgarraba el alma, la posibilidad de tu inminente
muerte.
Pero el dolor no terminaría, aun no… al ser capturado por el capitolio y
comprender que habías podido escapar a la arena, que los juegos se habían
suspendido, me dio un poco de esperanza, entonces hice mi parte, si no podría
estar cerca de ti, al menos trataría de convencer al capitolio de tu inocencia, es
cuando todo empeoro, y fui objeto de terribles torturas las cuales soporte solo con
la idea de verte alguna vez mas con vida.
Hasta que… mi corazón se durmió…
Aun recuerdo con terror, la gran confusión que sentí, fueron los momentos más
complejos de mi existencia, era como una bestia, que solo podía pensar en
matarte… me encontraba sumido en la más terrible obscuridad, el dolor de la
tortura, el miedo, el odio, en mis alucinaciones solo podía ver tu rostro y sentir
repulsión y un terrible fuego que me consumía por dentro, me perdí en medio de
una tempestad de rabia y dolor, al creer que tú me habías arrebatado todo en
la vida, yo era un muto, si lo era, por que solo podía vivir con el propósito de
destrozarte…
No sé con exactitud cómo es que llegue hasta ti, y trate de matarte, como si con
eso le diera sentido a mi vida, una horrible vida que me había otorgado el capitolio.
Trate de estrangularte con todas mis fuerzas como si con tu último aliento trajeras
a mí la paz, esa que estaba muy lejos de encontrar.
La recuperación fue muy lenta, un ir y venir de terapias distintas con el objetivo
de hacerme volver a la vida, pequeños recuerdos como luciérnagas atravesando
mi cabeza, sabía que alguna vez te había amado, recordé aquel que fue nuestro
primer momento de interacción, “lo del pan”, aun fui capaz de decírtelo en el
hospital cuando fuiste a verme, tenía tantas dudas, sabía que habían sucedido
las cosas porque estaban en los videos que me presentaban siempre con la
esperanza de que recordase, pero aun así necesitaba preguntarte si realmente me
amaste, y ¿Qué pasaba con Gale? Inesperadamente al recordarlo sentía celos, no
sé cómo pero si, sentía celos.
Todo era muy confuso. Aun los recuerdos de esas noches que dormíamos
abrazados en el tren, no sabia hasta que punto eran reales.
¿La guerra? Pude percatarme de que estábamos en guerra con el capitolio, a
pesar de mi desconcierto por todo lo ocurrido, y que ahora me habían puesto
otra vez a tu alcance de nuevo éramos compañeros, todo era caótico, todavía
estaba en penumbras, siempre en penumbras, y mis compañeros de escuadrón
inventaron el juego “real o no real” con el que fui capaz de poner en orden mis
emociones aunque solo fue por partes.
Aunque debo admitir que la presencia de Gale era algo abrumadora, parecía que
así había sido siempre, aunque no lo sabía con exactitud solo podía sentir.
De nuevo a la locura, en un momento me desquicio, pierdo el control y asesino
a Michell, no entiendo porque, solo vuelvo a las sombras, a las cadenas, a la
soledad, a la culpa, si a la culpa era una nueva emoción que me inundaba,
entonces comprendí que si había un verdadero peligro, ese era yo, y debía ser
eliminado.
Anqué tienen la delicadeza de justificarme, siento que lo mejor es que me den una
píldora venenosa en caso de que vuelva a suceder, y por un acto de locura vuelva
a matar, o el capitolio me atrape y de nuevo vuelva a torturarme, antes de eso me
quitaría la vida.
El final lo publicare después, esperen y comenten !!
No hay comentarios:
Publicar un comentario